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24 septiembre 2008

Chusma


Hay gente que es auténtica y verdadera chusma. Que no se merecen ni que les escupas al pasar por la calle.

Son personas que se dedican a insultarte gratuitamente, cuando hace meses que saliste de su vida. Personas que no son capaces de continuar con lo suyo, sino que se quedan anclados en el pasado y se dedican a intentar llamar tu atención con insultos y estupideces.

A veces lo consiguen. Diría que conmigo no es complicado, tengo el pronto rápido y la palabra todavía más. Consiguen que me apetezca presentarme delante de ellos y soltar la mano y la mala hostia que me generan.

Pero luego me voy enfriando y me doy cuenta de que no son más que desgraciados sin personalidad cuyo único fin en la vida es tratar de llamar la atención de los demás. Gente sin capacidad de evolución que se queda adherida al pasado y cuya vida es tan triste que no consiguen disfrutar de lo poco bueno que, imagino, tendrán. Prefieren seguir dándose de cabezazos, intentando convertirse en protagonistas intentando atacarte simplemente porque un día consiguieron serlo de la misma manera. Pero cuando tú sales de escena, sus horas se vuelven tan grises y lamentables que no pueden hacer otra cosa que intentar llorar para ver si vuelves.

Esta vez casi caigo. Hasta pensé en ir y confrontar cara a cara. Pero esta gente no se merece ni que les des la oportunidad de expresar su poco elegante opinión sobre tu persona. Básicamente, porque ni siquiera se atreverían. ¿Y para qué darles la ocasión de volver a tener un mínimo de importancia? Es mucho más divertido ver cómo se arrastran en sus vidas miserables y anodinas.

14 febrero 2007

Será mamona...

La situación de las obras que hay en frente de mi oficina es realmente vergonzosa. Desde luego, queda totalmente descartado traer tacones ya que para acceder a la acera tienes que atravesar unos cuatro metros de barro, piedras y zanjas camufladas. Y no, no se puede rodear. Estamos cercados por las obras.

Lo mejor de todo es la rotonda que tenemos aquí al lado. También está en obras, y han quitado los semáforos que regulan el tráfico, de manera que para cruzar, tienes que santiguarte y mirar al suelo, por si las rayas amarillas de paso de cebra pueden salvarte de un atropello seguro, elevándose y atravesándose entre el coche y tú.

Pues no.

De camino a la oficina para continuar la jornada de tarde, cuando me encontraba en mitad del paso de cebra (que los coches atraviesan por dos carriles de diferente sentido), he descubierto el modelo que George Lucas tomó para crear a Jabba the Hut. De unos sesenta años, la buena señora (y su buche) iban en un todoterreno gris y ni siquiera se ha dignado a mirar a la peatón que cruzaba por donde debía. Vamos, que si llego a encontrarme un metro por delante de donde estaba, ahora escribiría esto con un palito manejado con mis dientes (con el consiguiente retraso). En fin, menudo peligro de tía, que cuando me he puesto a gritarle que dónde coño iba, ni se ha inmutado....