16 febrero 2007
15 febrero 2007
El mito de Aracné
Aracné nació con una habilidad pasmosa: su capacidad para tejer y bordar era tal que todos la admiraban y le decían discípula de Atenea. Pero este don tenía su contrapartida, y es que la joven era terriblemente orgullosa e incapaz de asumir que su dote tuviera algo que ver con la diosa, de manera que en un arranque de insolencia, la desafió a tejer mejor que ella.
Atenea, tras trata de advertirla de diversas maneras, pero harta de la impertinencia de Aracné, decidió competir con ella, creando un maravilloso tapiz en el que aparecían los grandes dioses del Olimpo. Aracné, en cambio, tejió los desamores que estos dioses habían padecido, y Atenea, presa de su cólera, rompió la obra de la joven y la humilló.
Aracné, con su orgullo y su soberbia destrozados, decidió ahorcarse; pero la diosa impidió su muerte convirtiéndola en araña, destinándola a tejer su tela eternamente.
Paranoia de
Kaoru
a las
12:40 p. m.
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Sobre Mitología
14 febrero 2007
Orfeo y Eurídice
Leí esta fábula mitológica cuando era una cría de siete u ocho años, y la he recordado toda mi vida. No sé por qué.
Orfeo era hijo de Calíope y Apolo, y de ellos heredó tal don para la música que cuando tocaba la lira, todos los que le rodeaban se paraban a escucharle con deleite. Pero en su perfección el amor no le sonrió hasta que encontró a Eurídice, una ninfa, a la que enamoró con su arte. El día de su boda, Aristeo, un antiguo amigo de Orfeo, intentó secuestrarla, tal era su belleza, y ella, huyendo, pisó una víbora que la mordió. Murió, envenenada.
La pena de Orfeo inundó lo que antes llenaba su música, y las notas que arrancaba de su lira eran de tal tristeza, que los propios dioses del Inframundo, Perséfone y Hades, decidieron que podía ir a buscar al infierno a Eurídice y volver a llevarla al mundo de los vivos. El mismo can Cerbero se aplacó y le permitió el paso al oir su música, y cuando consiguió llegar hasta los dioses, estos le mostraron a Eurídice, que cojeaba por la herida del talón. La única condición que le impusieron fue que nunca debía mirar atrás hasta que no hubiera salido del infierno, y él aceptó. Con el amor de su vida caminando tras él de regreso al mundo de los vivos, el paso de ella se hacía lento y tedioso, y pareja crecía la impaciencia de Orfeo al ver que Eurídice se quedaba más y más atrás. Temeroso de que quizá los dioses hubieran incumplido su promesa, Orfeo arriesgó y miró atrás, a tiempo justo de ver cómo la promesa había sido mantenida hasta que él incumplió la única condición. Eurídice se alejó más y más de él de vuelta al inframundo, de donde ya nunca salió.
Paranoia de
Kaoru
a las
5:02 p. m.
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Sobre Curiosidades, Mitología